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Nota. La fotografía muestra al Reportero de Radio X, Pablito Calderón, equipado con su traje de reportero, mientras verifica que tipo de planta es.
En las afueras de Blueberry, la realidad se tiñe de sombras. Allí, entre caminos polvorientos y parcelas ocultas, prospera un negocio ilícito que parece no conocer freno: personas dedicadas al cultivo de marihuana y cocaína actúan con total impunidad, mientras la presencia policial brilla por su ausencia. La situación, lejos de ser un rumor, ha sido documentada con datos precisos por el investigador Pablito Calderón, quien advierte que este fenómeno no solo erosiona la seguridad ciudadana, sino que también alimenta una economía paralela que se expande sin control.
Según la información recabada, las plantas no se comercializan en mercados abiertos ni en esquinas transitadas, sino en un punto específico: una casa escondida en el bosque, convertida en epicentro de la transacción ilegal. Allí, un hombre ofrece marihuana a 60 unidades monetarias y cocaína a 100, precios que, aunque elevados, encuentran compradores dispuestos en un entorno donde la ley parece ausente y la vigilancia estatal se diluye en la indiferencia.
El problema no se limita al intercambio de sustancias. Lo que se observa en Blueberry es el reflejo de un sistema debilitado, donde la falta de control policial abre espacio a redes informales que operan con la tranquilidad de saberse invisibles. La ausencia de operativos, patrullajes o investigaciones serias convierte a la zona en un terreno fértil para el delito, y deja a la población en una situación de vulnerabilidad constante.
La denuncia de Calderón pone sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿qué ocurre con las instituciones encargadas de garantizar el orden? Mientras los ciudadanos reclaman seguridad, los actores ilegales consolidan su poder económico y social, generando un círculo vicioso que amenaza con normalizar la criminalidad en la periferia de la ciudad. Blueberry, con su aparente calma rural, se ha transformado en un escenario donde la impunidad florece al mismo ritmo que las plantas prohibidas.
Hecho por los reporteros de Radio X Felipe Flores y Pablito Calderón.
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